Por fin tengo un contrato indefinido y no creais que ha sido cosa facil, No. Vamos que ni Misión Imposible. Porque tu terminas la carrera y te quieres comer el mundo, tienes un montón de planes. Y empiezas con toda la ilusión tu trayectoria profesional.
Desde ese momento desfilas por más 1000 empresas. Primero de becaria, ETTs, y luego pasas por todos los contratos temporales del mercado laboral. Y cada vez que te quedas en el paro te apuntas a un curso. Por si acaso es porque no estas preparada. Asi que al cabo de unos años, además de la carrera, tienes 2 master, contabilidad aplicada, como hacer un curriculum, como pasar una entrevista, vendase a si mismo, varios cursos de informática, y además te lías durante 4 años con un british para aprender inglés. Y no con uno cualquiera no, de los cruditos, cruditos. De los de sandalias con calcetines. Para coger buena pronunciación.
Pero nada, no consigues el maldito contrato indefinido. En el intento has estado a punto de volverte ermitaña unas 3 o 4 veces. Tú que has creído en la suerte de toda la vida. Siempre has pensado joder si me hubiera pasado justo lo contrario, que suerte hubiera tenido. Porque es que luego tienes la típica amiga que no sabes como lo hace. Ni siquiera ha terminado la carrera, pero es tan maja que por su cara bonita curra en una empresa de puta madre. Ganando una pasta, con tickets restaurante, le pagan no se cuanto al año para formación, jornada intensiva en verano, sale a las 2 los viernes y los días antes de festivo, 900 euros al año para gafas y no se para que mierdas más.
Pero seamos justos. Tu amiga si que pasó una entrevista, no tuvo nada que ver que fuera recomendada por la mujer de su jefe. Que va. Igualito que tu. Que has hecho 200 millones de entrevistas para conseguir un trabajo de mierda.
Y es que has hecho ya tantas entrevistas que ya no te molestas ni en mentir. Has llegado a la conclusión de que las entrevistas son como las citas. Si empiezas a mentir desde el principio más tarde o más temprano llegan los chascos. Así que tu, sincera. Por ejemplo como si no eres muy puntual, pues vas y llegas un pelín tarde, para que no haya malentendidos. Para que sepan desde el principio con quien están tratando.
Y cuando por fin encuentras un curro que tu consideras más o menos aceptable, quedas con tu amiga. Y como tu amiga es muy amable, y muy educada. Pues claro va y te pregunta; ¿Gordi, que tal en el curro?. Y tu con la cabeza baja, le dices casi en un susurro; bien, bien. Porque por dentro estas pensando. De Puta Madre no te jode. Sobre todo si tu no existieras, con tu maldito curro de las estrellas.
Y es que no te lo explicas. No te lo explicas. Bueno si, empiezas a creer que todo el mundo miente. Porque aunque sólo sea por estadística, no vas a ser tu la única que esta jodida, en el mundo ¿no? O si. Será que estás haciendo algo mal.
Entonces llega la etapa de la desesperación. El primer síntoma es que dejas de ponerte la camiseta azul, que te encanta, pero te da gafe, luego tienes un tanga de la suerte para las entrevistas y empiezas a ver señales por todas partes. Y un día, después de una de esas maravillosas tardes con tu amiga, dices. Yo tengo que hacer algo. Así que contratas un estudio de Feng Shui que te persigue desde hace meses y cuando llega la consultora a tu casa, te suelta. Pero chica como quieres que te salga algo a derechas, si tienes la habitación llena de flechas envenenadas. Y tú te haces cruces, no tienes ni idea de lo que está hablando pero la dejas hacer y cuando sale de tu casa te ha redecorado tu vida y la del vecino que se pasó a por sal. Y oye como cosa de magia a los pocos días te llaman por teléfono para hacer una entrevista. Y resulta que es para el cojotrabajo. Y por fin llega el Contrato Indefinido.
Así que, desde ese momento, y ante la evidencia no puedes más que hacerte ferviente seguidora de todas las energías universales, el poder de los astros, de las piedras, el influjo de la luna y del sol y de la madre que lo parió. Vamos que como te pasen la sal, o se te rompa un espejo te conviertes en Hulk.
Y no es que creas que no puedes conseguir las cosas por ti misma. No. Lo que pasa es que quieres ser respetuosa con el universo. Para que luchar contra los elementos, si tienes todas las de perder. Porque cuando las cosas están de torcerse... y si no que levante la mano al que nunca se le haya presentado Murphi en el día más oportuno. Pues eso. Además esto es mucho más proactivo. Antes si algo me iba mal, me pasaba 3 días llorando por mi mala suerte.
Ahora la tengo pillada por los huevos. Me leido la ley de la atracción, todos los libros de Lillian Too, el de Feng Shui esencial, 168 trucos feng sui para dar energía a tu vida, y unos 100 libros más. Porque no es tan sencillo, para que se hagan una idea, sólo por poner un ejemplo. Hay que seguir 3 tipos de calendarios como mínimo. El calendario lunar, el chino que incluye los días que son favorables y desfavorables y el tradicional para saber en el día en que vives. Porque es que con el universo te la juegas a cada momento. Hay que ser muy cuidadosa.
Por cualquier tontería, te puedes pasar dos semanas, que no se las deseas ni a tu peor enemigo. El otro día iba mismamente, iba despistada, charlando por la calle con una amiga, y va y me dice como si tal cosa. Gordi, fíjate, acabamos de pasar debajo de una escalera. En esto que te paras en seco, lívida, te das media vuelta y te pones de rodillas en medio de la calle mirando a la escalera. ¡Yo no quería! ¡Universo por favor no me lo tengas en cuenta! Y te quedas acojonada, y encima justo ese jueves tenías una cita. Así fue claro, que ni un besito de despedida, ni nada. Todo por la puta escalera. Vamos que te pasas unas semanas en un sin vivir. He llamado 4 veces a mi proveedora de productos mágicos. ¡Rosa! ¡Qué hago!. Pero como que no me preocupe. Como no me voy a preocupar. Que he pasado debajo de una escalera. Y lo que digo yo. Que con Dios todo es mucho más sencillo. Te arrepientes, rezas 3 padres nuestros y 3 ave marias y todo solucionado. Pero el universo no tiene sentimientos.
Pero ya ha pasado todo esta mañana he consultado el oráculo y me ha salido el hexagrama de lo creativo. Que dice perseverar a través de este camino conduce a un completo éxito. Aunque ya saben por si Murphi me he traído mi piedra de la suerte.
martes, 22 de diciembre de 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
Manantial
Fuentes chispeantes,
enardecen mis deseos,
tu sonrisa siempre acompañan.
Fuentes chispeantes
parlanchinas, delatoras
y al ansiar, evocan.
Fuentes chispeantes
de tu cara, cielo.
Borboteo si me mojan
y me vacían si me ignoran.
Fuentes chispeantes
amistad rebosan
Fuentes de amor
de pasión, de celo
riegan bondad, verdad
y amor y empeño.
enardecen mis deseos,
tu sonrisa siempre acompañan.
Fuentes chispeantes
parlanchinas, delatoras
y al ansiar, evocan.
Fuentes chispeantes
de tu cara, cielo.
Borboteo si me mojan
y me vacían si me ignoran.
Fuentes chispeantes
amistad rebosan
Fuentes de amor
de pasión, de celo
riegan bondad, verdad
y amor y empeño.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Una tarde Soleada.
Un soplo de aire hace cosquillas a los robles
y ronronean sus hojas, se ríen y hacen gorgoritos
y bailan y ríen y vuelven a reír.
Y espirales de mariposas
y el cielo mucho cielo,
mucho espacio y corro y bailo
y doy vueltas y canto
y doy más vueltas
y rió y hago gorgoritos
con las hojas de los robles
y me tiro en la hierba
y ruedo por el suelo
y huelo la tierra, la hierba
y las flores y vuelven las mariposas
haciendo sus espirales
porque ríen porque están contentas
porque me acompañan
cuando bailo cuando rió y cuando corro
y cuando doy vueltas.
Y pasa un muchacho
y su canción me habla,
y me cuenta que soy guapa
y libre y lista y estoy viva.
Que soy alegre, que soy viento,
que soy brisa, que soy vida,
que soy tormenta y que soy cielo
porque tu me haces cielo,
me haces río y me haces agua
y que ruedo por el suelo
y cierro los ojos y sonrío
porque vivo y porque estoy contenta.
y ronronean sus hojas, se ríen y hacen gorgoritos
y bailan y ríen y vuelven a reír.
Y espirales de mariposas
y el cielo mucho cielo,
mucho espacio y corro y bailo
y doy vueltas y canto
y doy más vueltas
y rió y hago gorgoritos
con las hojas de los robles
y me tiro en la hierba
y ruedo por el suelo
y huelo la tierra, la hierba
y las flores y vuelven las mariposas
haciendo sus espirales
porque ríen porque están contentas
porque me acompañan
cuando bailo cuando rió y cuando corro
y cuando doy vueltas.
Y pasa un muchacho
y su canción me habla,
y me cuenta que soy guapa
y libre y lista y estoy viva.
Que soy alegre, que soy viento,
que soy brisa, que soy vida,
que soy tormenta y que soy cielo
porque tu me haces cielo,
me haces río y me haces agua
y que ruedo por el suelo
y cierro los ojos y sonrío
porque vivo y porque estoy contenta.
Iguales
Estaba terminando un informe para los alemanes que me había traído de cabeza el último mes. Cuando me llamó mi jefe.
- Si. Claro... Ahora. ¿Es muy urgente? Es que estoy terminando el informe para EMEA y me gustaría enviarlo ahora. Ok. Tardo cinco minutos.
Terminé el informe y redacté el mail, antes de adjuntar el archivo, comprobé todo una vez más. Yo creo que está todo bien, hala le doy a la tecla, espero no haberme equivocado en nada. Bloqueé el ordenador y fui hacia el despacho de mi jefe, iba por el pasillo cuando me di cuenta de que no llevaba el cuaderno, así que volví a buscarlo, estaba segura de que iba a colocarme algún marrón.
- Hola. Perdón, no estaba Paula, ¿Puedo pasar?
Para mi sorpresa con mi jefe estaba Ramón Regás, pelo rizado peinado hacía un lado, camisa azul, gemelos de oro, sentado orientado hacía nuestro querido jefe, al que nunca jamás dice que no. Todo está bien, aunque se le nota que más de una vez, el virtuoso de mi jefe, le toca bastante las pelotas. Porque otra cosa no, pero en tocar las pelotas mi jefe es un experto.
- Si, si, no me lo cuentes, Paula hoy está enferma. Adelante, adelante Sara, pasa.
- Hola Sarita. Me saludó Ramón con tonito.
- Hola. No sabía nada de lo de Paula. ¿Qué le pasa?
- Le dolía la cabeza y no se encontraba bien, alguna de esas tonterías vuestras.-“Cuatro días de regla le daba yo a este, será imbecil el tío”.- Siempre os pasa algo.
- Claro, dije con media sonrisa en la cara, seguro que mañana estará bien.
- Si, si, seguro que estará buena, confirmó Ramón mirando al jefe con su mejor sonrisa entre pánfila y viciosa. Los dos ríen.
Y que una se tenga que callar ante estas situaciones. Que en pleno siglo veintiuno tenga que seguir aguantando las mismas gilipolleces de cuatro salidos insatisfechos.
Después de casi diez meses de ardua búsqueda había conseguido un nuevo trabajo. La maldita situación económica del país me afectó directamente. Un buen día leí en los periódicos “el gigante farmacéutico Xanatil ha presentado un ERE a los sindicatos, lo que supondrá la destrucción de más de mil puestos de trabajo”. Un mes más tarde supe que entre ellos estaba el mío. Soy una Técnico de Recursos Humanos, y enamorada de mi profesión que además comparto con mi marido. Gracias al universo él mantuvo su puesto, para bien de nuestra economía y de la letra de la hipoteca. En mi antigua empresa había un equipo de cuatro personas además de mi. Ramón Regás, alías maxitragaderas, Sofía Vertel, alías “Me acuesto con el jefe y esto no forma parte de mis funciones”, María, la becaría e íntima de Sofía, y Fernando y yo, los únicos normales del departamento, quiero decir, los que siempre estábamos hasta arriba de mierda y como protestábamos poco y salía el trabajo, nos seguía cayendo mierda de manera potencial. Curiosamente las subidas, no eran proporcionales, porque según mi jefe, algo debíamos hacer mal para que tuviéramos que hacer tantas horas. Sobre todo tu Sara, porque Fernando todavía, pero tú, encima, no hay mes que no haya incidencias en la nómina. Luego querrás cobrar el bono.
- Sara, siéntate, no te quedes de pie, hombre.
No me gustaba mucho las ideas que se le podían haber ocurrido a mi jefe y al soplagaitas de Ramón, me senté sujetando el cuaderno contra el pecho, esperando el marrón de los marrones. Si al menos estuviera Fernando, me echaría un cable.
- Nos han encargado elaborar un programa de formación, y habíamos pensado en que lo lideraras tú.
Llevaba 5 años en la empresa y mi jefe al fin me nombraba líder para un proyecto. Era lo último que podía esperarme, sobre todo porque sólo le daba proyectos a Ramón o a Sofía. Y paradojas del ser humano, me sentía agradecida. Pensaba que mi jefe empezaba a valorarme un poco.
- Nos tomamos un café mientras vemos todos los puntos a tratar.
- Si, yo me tomaba un cafetito con leche.
- Yo también, Sara, cariño, te importa.
- Si, claro, ¿los dos con leche?.
- Si, y tu ponte lo que quieras. Mientras vamos preparando las transparencias.
“¿Ponte tu lo que quieras? ¿Sara, cariño? ¿De que cariño está hablando el capullo este? O es que acaso a Ramoncito le llama cariño. Y porque narices no puede poner Ramón los malditos cafés. Es que ni un por favor. Venga Sara tranquilízate. Es circunstancial, Paula no ha venido y no pasa nada por poner un café. Ya no pasa nada, pero tampoco pasa nada porque los ponga Ramón.”
- Traigo el café. Dejarme un hueco.- Pedí con desgana.
- Gracias Sarita. ¿Este es el mio?
- Si, todos son iguales, con leche.
- Gracias, Sarita.- Mirando con ojitos y su maldita risita.
- ¿Ponemos las transparencias?.- Dijo dando un sorbo a su café.
- Ahora mismo Don Luis.
Estuvimos dos horas en el despacho viendo todo lo que se esperaba del proyecto y aunque yo lo iba a liderar, por supuestos el querido Ramón había preparado un esquema, que nuestro jefe alabó largamente y que acotaba bastante mi libertad para darle mi propio enfoque. De todas formas tenía muchas ganas por las expectativas de hacer algo diferente y poner en práctica los miles de cursos que había hecho los últimos años para mejorar en mi profesión.
- ¿Han fijado una fecha de fin?
- Si. Tiene que estar presentado y comunicado en la intranet para finales de año.
- Ya se que estamos en julio, pero yo tengo mucho volumen de trabajo siempre. No me entienda mal estoy encantada con embarcarme en ello pero, ¿alguien va a asumir parte de mis funciones actuales para que pueda dedicarle tiempo?
- En principio no estaba previsto. Sabemos que vas a tener que hacer un esfuerzo extra, pero confiamos en ti, este es un proyecto muy ambicioso, y tú eres la persona más idónea para llevarlo a cabo. Y además no es operativo traspasar tu trabajo a otra persona a mitad de año.
- Yo no sé si puedo comprometerme a terminarlo para la fecha prevista Don Luis.
- Puedes contar con Ramón para lo que necesites. ¿Verdad Ramón?
- Por supuesto Don Luis, por supuesto.
- Llevo diciendo seis meses que necesito ayuda no sé si voy a sacar el trabajo.
- Estoy seguro de que si vas a poder. Además, no quería decírtelo, pero el resultado puede significar un gran cambio en tu trayectoria. Contamos contigo Sara.
Me marché del despacho, segura de Ramón no me iba echar más que una mano al cuello, pero en el fondo estaba ilusionada. La consecuencia de amar tu profesión. ¡Un cambio en mi carrera! Es lo que estaba esperando desde que salí de la universidad. Volvía a casa, parada en el atasco como cada día pero con una sonrisa de oreja a oreja. Sentía que iba a poder demostrar mi valía. Hacía planes de como iba a enfocar el programa de formación salvando el esquema que había trazado Ramón. Orgullosa internamente por lo bien que lo iba a hacer. Cuando llegué a casa empecé a buscar mis antiguos apuntes del Master, y otros documentos que tenía de proyectos en los que había participado en otras empresas. Estaba tirada en el suelo con un montón de carpetas y papeles, pasando las páginas rápidamente, buscando algo relacionado con formación. Cuando llegó David. Me levanté y fui corriendo hacia la puerta para darle la noticia. Casualidades de la vida a David le habían propuesto exactamente el mismo proyecto, aunque el tenía que empezar desde cero, porque en su empresa no tenían hechas las descripciones de puestos de trabajo. Desde entonces pasábamos muchas horas en casa juntos trabajando, en realidad era una ventaja compartir la profesión, aunque unos días fueron buenos y otros David dormía en el sofá. La fecha se acercaba y según mis cálculos, ni aunque duplicaran las horas me daría tiempo a cumplir con el plazo previsto. Necesitaría pedir unos días de vacaciones para dedicarle el 100% del tiempo.
Estaba concentrada en responder los mail más urgentes, apagando fuegos como siempre. Unas voces llegaban desde el pasillo. Era Sofía protestando. Venía con Ramón. El jefe estaba de viaje por eso acudía a él.
- Mira Ramón yo soy una técnico senior y no hago tareas administrativas.
- Sofía, chatina, pero que es lo que te han pedido.
- Una relacción de todos los procesos de selección del año. Vamos que no me voy yo a ponerme a hacer listas ahora.
- Pero Sofía, tu llevas la selección. Seguro que ya tienes una lista con los procesos.
- Te digo que no Ramón.- Sofía cada vez estaba más enfadada y yo empezaba a temerme lo peor.-No entra dentro de mis funciones Ramón ya te lo digo. Porque Don Luis no está aquí pero si no te lo diría él mismo.-Ya lo había hecho. Había pronunciado las palabras mágicas.
- Por supuesto que no Sofía, ya lo sé. Pero que hacemos.
- No tengo ni idea. Si quieres llamamos a Don Luis.-A estas alturas a Ramón se le estaban cayendo los pantalones. Y Ramón que no da para mucho, pues asocia, administrativa-mujer.
- No, no Sofía. No vamos a molestar a Don Luis ahora.
- Eso es lo que pensaba yo, que no íbamos a llamarle para esta tontería.
- Sarita, puedes venir un momentito, guapa.
- ¿Qué? Ya os he oído. Ramón yo no doy más de si. Sabes que estoy a tope.
- Sarita, tiene que estar entregado mañana. Mujer sólo va a ser un día.
- Pero Ramón, estoy muy justa con el proyecto. La semana pasada me dijiste que te ibas a sentar conmigo y todavía no has podido. No me va a dar tiempo.
- La que estoy hasta arriba soy yo. Que parece que eres la única que trabaja guapa. Yo si que no puedo ponerme con eso ahora.
- Sarita, de verdad chatina, yo no sé. Mañana te prometo que me siento contigo. Ahora haz el listado. Sofía te manda un mail con lo que nos piden. Por favor ponte con ello.
- ¿Puedo ayudar en algo?.-Fernando como siempre al rescate.
- No te preocupes Fernando, ya se pone Sarita con ello.
- Hombre Fernando, si pudieras echarme una mano te lo agradecería muchísimo.
- Bueno, arreglaros entre vosotros. Pero tiene que estar entregado esta tarde. Sofía te bajas a tomar un café.
- Voy, espera que termino de mandar el mail.
Sabía que no podía esperar ninguna ayuda por su parte pero esto ya era demasiado. Estaba a punto de explotar en un ataque de ira. No me lo podía creer. Me fui al baño porque sabía que iban a saltárseme las lágrimas de un momento a otro. Estuve intentando dejar de llorar un rato, pero cada vez me ponía peor. Tenía la cara encendida, de irritación y de rabia, no podía salir así. Fernando llamó a la puerta.
- Sara, ¿estas ahí? ¿estas bien?
- Si, si, no te preocupes.
- Lo siento Sara, no quería venir para que pudieras estar sola. Pero Ramón ha subido y te está buscando.
- Vale ahora salgo. Gracias Fer, tú no te preocupes, eres un amor.
- Si quieres le digo que no te encuentras bien.
- No, ahora salgo de verdad. Pero si pudieras traerme el bolso te lo agradecería.
Que querría ahora, seguro que encima me caerá una bronca. Yo no puedo más, no sé si me merece la pena seguir aquí. Tengo que buscarme otra cosa pero ya. Fernando volvió con mi bolso y me puse un poco de maquillaje para disimular la llorera. Ramón se atrevió a decirme que estaba muy preocupado por mi y que creía que no me gestionaba bien el tiempo. “Si quieres planificamos un curso, los hay buenísimos, verás como te organizas mejor”. Fue la gota que colmó el vaso. Me puse muy nerviosa y le dije todo lo que me había estado guardando durante tantos años. Al final me dijo que estaba histérica y que lo mejor sería que me tomara dos días de vacaciones. Como estaba agotada moral y físicamente y además necesitaba tiempo para terminar accedí a tomármelas. Aunque ahora pienso que fue como reconocer que estaba mal de los nervios o algo así.
Y al fin llegó el día de la presentación y los dos tuvimos un absoluto éxito. David desde entonces estaba muy bien considerado en la oficina y se había convertido en la mano derecha de su jefe. Yo sin embargo seguía con mis funciones ahora aún más rutinarias. El programa se implantó y ha contribuyó para crear muy buenos futuros directivos en mi empresa, pero por supuesto no supuso ningún cambio en mi trayectoria y mucho menos grande. Es más crearon un puesto de Responsable de Formación que le dieron a Sofía. Y fueron pasando los días hasta que llegó la infinitamente nombrada CRISIS. Rumores de pasillo, y comentarios de todo tipo invadieron la oficina. Yo intentaba mantenerme al margen.
Un viernes a las dos de la tarde y finales de mes, estaba metiendo incidencias para la nómina cuando sonó el teléfono. Levanté la vista y me crucé la mirada con Sofía que para mi sorpresa me lanzó una sonrisa amable
- Estoy con la nómina podemos verlo el lunes. Vale, pues voy ahora mismo.
- ¡Que querrá ahora!, -fui hacia su despacho y ¡como no! Ramón le acompañaba. Estaban particularmente serios.
- Hola.
- Pasa, Sara, siéntate. ¿Quieres tomar algo? ¿Un café, un vaso de agua?
- Si, voy por agua.
- No, no te preocupes siéntate. Ramón por favor.
Al oír esto supe con certeza cual era el motivo de la reunión. Y efectivamente, Ramón me trajo el agua por primera y última vez y yo salí del despacho con la carta de liquidación. Fui a mi mesa a recoger mis cosas. Sonó el móvil, era David. Iba a contarle lo sucedido, pero no me dio tiempo a hablar.
- Gordi, a que no sabes lo que ha pasado. ¡Me han ascendido! No podía esperar a llegar a casa...
No pude evitar sentir una sombra en mi corazón. No sólo por mi mal, también me hacía sufrir su bien, aunque su bien fuera también el mío. Estaba segura de que tenía muy difícil avanzar en mi carrera, por el simple hecho de ser mujer. Sabía que tenía que demostrar diez veces más mi valía. Terminé de recoger y me marché a casa. Ya no había nadie en la oficina así que no pude despedirme.
Estaba inmersa en mi mundo, Que iba a hacer ahora. Y como iba a decírselo a David, con lo contento que estaba. Mejor se lo digo mañana. Luego pensé en todo lo que había trabajado en el último año, y se me saltaban las lagrimas pensando en lo injusta que me parecía la situación. Como iba a afrontar vivir con el éxito de David conviviendo con mi fracaso. Ese día el atasco duró más de lo normal, pero el trayecto me pareció muy corto. Finalmente llegué a casa. Entre y dejé el abrigo en el armario del recibidor. David se asomo al final del pasillo con su gran sonrisa, tenía la cara iluminada de alegría. Y venía hacía mi. Hacía su mujer. Hacía una mujer fracasada.
- Si. Claro... Ahora. ¿Es muy urgente? Es que estoy terminando el informe para EMEA y me gustaría enviarlo ahora. Ok. Tardo cinco minutos.
Terminé el informe y redacté el mail, antes de adjuntar el archivo, comprobé todo una vez más. Yo creo que está todo bien, hala le doy a la tecla, espero no haberme equivocado en nada. Bloqueé el ordenador y fui hacia el despacho de mi jefe, iba por el pasillo cuando me di cuenta de que no llevaba el cuaderno, así que volví a buscarlo, estaba segura de que iba a colocarme algún marrón.
- Hola. Perdón, no estaba Paula, ¿Puedo pasar?
Para mi sorpresa con mi jefe estaba Ramón Regás, pelo rizado peinado hacía un lado, camisa azul, gemelos de oro, sentado orientado hacía nuestro querido jefe, al que nunca jamás dice que no. Todo está bien, aunque se le nota que más de una vez, el virtuoso de mi jefe, le toca bastante las pelotas. Porque otra cosa no, pero en tocar las pelotas mi jefe es un experto.
- Si, si, no me lo cuentes, Paula hoy está enferma. Adelante, adelante Sara, pasa.
- Hola Sarita. Me saludó Ramón con tonito.
- Hola. No sabía nada de lo de Paula. ¿Qué le pasa?
- Le dolía la cabeza y no se encontraba bien, alguna de esas tonterías vuestras.-“Cuatro días de regla le daba yo a este, será imbecil el tío”.- Siempre os pasa algo.
- Claro, dije con media sonrisa en la cara, seguro que mañana estará bien.
- Si, si, seguro que estará buena, confirmó Ramón mirando al jefe con su mejor sonrisa entre pánfila y viciosa. Los dos ríen.
Y que una se tenga que callar ante estas situaciones. Que en pleno siglo veintiuno tenga que seguir aguantando las mismas gilipolleces de cuatro salidos insatisfechos.
Después de casi diez meses de ardua búsqueda había conseguido un nuevo trabajo. La maldita situación económica del país me afectó directamente. Un buen día leí en los periódicos “el gigante farmacéutico Xanatil ha presentado un ERE a los sindicatos, lo que supondrá la destrucción de más de mil puestos de trabajo”. Un mes más tarde supe que entre ellos estaba el mío. Soy una Técnico de Recursos Humanos, y enamorada de mi profesión que además comparto con mi marido. Gracias al universo él mantuvo su puesto, para bien de nuestra economía y de la letra de la hipoteca. En mi antigua empresa había un equipo de cuatro personas además de mi. Ramón Regás, alías maxitragaderas, Sofía Vertel, alías “Me acuesto con el jefe y esto no forma parte de mis funciones”, María, la becaría e íntima de Sofía, y Fernando y yo, los únicos normales del departamento, quiero decir, los que siempre estábamos hasta arriba de mierda y como protestábamos poco y salía el trabajo, nos seguía cayendo mierda de manera potencial. Curiosamente las subidas, no eran proporcionales, porque según mi jefe, algo debíamos hacer mal para que tuviéramos que hacer tantas horas. Sobre todo tu Sara, porque Fernando todavía, pero tú, encima, no hay mes que no haya incidencias en la nómina. Luego querrás cobrar el bono.
- Sara, siéntate, no te quedes de pie, hombre.
No me gustaba mucho las ideas que se le podían haber ocurrido a mi jefe y al soplagaitas de Ramón, me senté sujetando el cuaderno contra el pecho, esperando el marrón de los marrones. Si al menos estuviera Fernando, me echaría un cable.
- Nos han encargado elaborar un programa de formación, y habíamos pensado en que lo lideraras tú.
Llevaba 5 años en la empresa y mi jefe al fin me nombraba líder para un proyecto. Era lo último que podía esperarme, sobre todo porque sólo le daba proyectos a Ramón o a Sofía. Y paradojas del ser humano, me sentía agradecida. Pensaba que mi jefe empezaba a valorarme un poco.
- Nos tomamos un café mientras vemos todos los puntos a tratar.
- Si, yo me tomaba un cafetito con leche.
- Yo también, Sara, cariño, te importa.
- Si, claro, ¿los dos con leche?.
- Si, y tu ponte lo que quieras. Mientras vamos preparando las transparencias.
“¿Ponte tu lo que quieras? ¿Sara, cariño? ¿De que cariño está hablando el capullo este? O es que acaso a Ramoncito le llama cariño. Y porque narices no puede poner Ramón los malditos cafés. Es que ni un por favor. Venga Sara tranquilízate. Es circunstancial, Paula no ha venido y no pasa nada por poner un café. Ya no pasa nada, pero tampoco pasa nada porque los ponga Ramón.”
- Traigo el café. Dejarme un hueco.- Pedí con desgana.
- Gracias Sarita. ¿Este es el mio?
- Si, todos son iguales, con leche.
- Gracias, Sarita.- Mirando con ojitos y su maldita risita.
- ¿Ponemos las transparencias?.- Dijo dando un sorbo a su café.
- Ahora mismo Don Luis.
Estuvimos dos horas en el despacho viendo todo lo que se esperaba del proyecto y aunque yo lo iba a liderar, por supuestos el querido Ramón había preparado un esquema, que nuestro jefe alabó largamente y que acotaba bastante mi libertad para darle mi propio enfoque. De todas formas tenía muchas ganas por las expectativas de hacer algo diferente y poner en práctica los miles de cursos que había hecho los últimos años para mejorar en mi profesión.
- ¿Han fijado una fecha de fin?
- Si. Tiene que estar presentado y comunicado en la intranet para finales de año.
- Ya se que estamos en julio, pero yo tengo mucho volumen de trabajo siempre. No me entienda mal estoy encantada con embarcarme en ello pero, ¿alguien va a asumir parte de mis funciones actuales para que pueda dedicarle tiempo?
- En principio no estaba previsto. Sabemos que vas a tener que hacer un esfuerzo extra, pero confiamos en ti, este es un proyecto muy ambicioso, y tú eres la persona más idónea para llevarlo a cabo. Y además no es operativo traspasar tu trabajo a otra persona a mitad de año.
- Yo no sé si puedo comprometerme a terminarlo para la fecha prevista Don Luis.
- Puedes contar con Ramón para lo que necesites. ¿Verdad Ramón?
- Por supuesto Don Luis, por supuesto.
- Llevo diciendo seis meses que necesito ayuda no sé si voy a sacar el trabajo.
- Estoy seguro de que si vas a poder. Además, no quería decírtelo, pero el resultado puede significar un gran cambio en tu trayectoria. Contamos contigo Sara.
Me marché del despacho, segura de Ramón no me iba echar más que una mano al cuello, pero en el fondo estaba ilusionada. La consecuencia de amar tu profesión. ¡Un cambio en mi carrera! Es lo que estaba esperando desde que salí de la universidad. Volvía a casa, parada en el atasco como cada día pero con una sonrisa de oreja a oreja. Sentía que iba a poder demostrar mi valía. Hacía planes de como iba a enfocar el programa de formación salvando el esquema que había trazado Ramón. Orgullosa internamente por lo bien que lo iba a hacer. Cuando llegué a casa empecé a buscar mis antiguos apuntes del Master, y otros documentos que tenía de proyectos en los que había participado en otras empresas. Estaba tirada en el suelo con un montón de carpetas y papeles, pasando las páginas rápidamente, buscando algo relacionado con formación. Cuando llegó David. Me levanté y fui corriendo hacia la puerta para darle la noticia. Casualidades de la vida a David le habían propuesto exactamente el mismo proyecto, aunque el tenía que empezar desde cero, porque en su empresa no tenían hechas las descripciones de puestos de trabajo. Desde entonces pasábamos muchas horas en casa juntos trabajando, en realidad era una ventaja compartir la profesión, aunque unos días fueron buenos y otros David dormía en el sofá. La fecha se acercaba y según mis cálculos, ni aunque duplicaran las horas me daría tiempo a cumplir con el plazo previsto. Necesitaría pedir unos días de vacaciones para dedicarle el 100% del tiempo.
Estaba concentrada en responder los mail más urgentes, apagando fuegos como siempre. Unas voces llegaban desde el pasillo. Era Sofía protestando. Venía con Ramón. El jefe estaba de viaje por eso acudía a él.
- Mira Ramón yo soy una técnico senior y no hago tareas administrativas.
- Sofía, chatina, pero que es lo que te han pedido.
- Una relacción de todos los procesos de selección del año. Vamos que no me voy yo a ponerme a hacer listas ahora.
- Pero Sofía, tu llevas la selección. Seguro que ya tienes una lista con los procesos.
- Te digo que no Ramón.- Sofía cada vez estaba más enfadada y yo empezaba a temerme lo peor.-No entra dentro de mis funciones Ramón ya te lo digo. Porque Don Luis no está aquí pero si no te lo diría él mismo.-Ya lo había hecho. Había pronunciado las palabras mágicas.
- Por supuesto que no Sofía, ya lo sé. Pero que hacemos.
- No tengo ni idea. Si quieres llamamos a Don Luis.-A estas alturas a Ramón se le estaban cayendo los pantalones. Y Ramón que no da para mucho, pues asocia, administrativa-mujer.
- No, no Sofía. No vamos a molestar a Don Luis ahora.
- Eso es lo que pensaba yo, que no íbamos a llamarle para esta tontería.
- Sarita, puedes venir un momentito, guapa.
- ¿Qué? Ya os he oído. Ramón yo no doy más de si. Sabes que estoy a tope.
- Sarita, tiene que estar entregado mañana. Mujer sólo va a ser un día.
- Pero Ramón, estoy muy justa con el proyecto. La semana pasada me dijiste que te ibas a sentar conmigo y todavía no has podido. No me va a dar tiempo.
- La que estoy hasta arriba soy yo. Que parece que eres la única que trabaja guapa. Yo si que no puedo ponerme con eso ahora.
- Sarita, de verdad chatina, yo no sé. Mañana te prometo que me siento contigo. Ahora haz el listado. Sofía te manda un mail con lo que nos piden. Por favor ponte con ello.
- ¿Puedo ayudar en algo?.-Fernando como siempre al rescate.
- No te preocupes Fernando, ya se pone Sarita con ello.
- Hombre Fernando, si pudieras echarme una mano te lo agradecería muchísimo.
- Bueno, arreglaros entre vosotros. Pero tiene que estar entregado esta tarde. Sofía te bajas a tomar un café.
- Voy, espera que termino de mandar el mail.
Sabía que no podía esperar ninguna ayuda por su parte pero esto ya era demasiado. Estaba a punto de explotar en un ataque de ira. No me lo podía creer. Me fui al baño porque sabía que iban a saltárseme las lágrimas de un momento a otro. Estuve intentando dejar de llorar un rato, pero cada vez me ponía peor. Tenía la cara encendida, de irritación y de rabia, no podía salir así. Fernando llamó a la puerta.
- Sara, ¿estas ahí? ¿estas bien?
- Si, si, no te preocupes.
- Lo siento Sara, no quería venir para que pudieras estar sola. Pero Ramón ha subido y te está buscando.
- Vale ahora salgo. Gracias Fer, tú no te preocupes, eres un amor.
- Si quieres le digo que no te encuentras bien.
- No, ahora salgo de verdad. Pero si pudieras traerme el bolso te lo agradecería.
Que querría ahora, seguro que encima me caerá una bronca. Yo no puedo más, no sé si me merece la pena seguir aquí. Tengo que buscarme otra cosa pero ya. Fernando volvió con mi bolso y me puse un poco de maquillaje para disimular la llorera. Ramón se atrevió a decirme que estaba muy preocupado por mi y que creía que no me gestionaba bien el tiempo. “Si quieres planificamos un curso, los hay buenísimos, verás como te organizas mejor”. Fue la gota que colmó el vaso. Me puse muy nerviosa y le dije todo lo que me había estado guardando durante tantos años. Al final me dijo que estaba histérica y que lo mejor sería que me tomara dos días de vacaciones. Como estaba agotada moral y físicamente y además necesitaba tiempo para terminar accedí a tomármelas. Aunque ahora pienso que fue como reconocer que estaba mal de los nervios o algo así.
Y al fin llegó el día de la presentación y los dos tuvimos un absoluto éxito. David desde entonces estaba muy bien considerado en la oficina y se había convertido en la mano derecha de su jefe. Yo sin embargo seguía con mis funciones ahora aún más rutinarias. El programa se implantó y ha contribuyó para crear muy buenos futuros directivos en mi empresa, pero por supuesto no supuso ningún cambio en mi trayectoria y mucho menos grande. Es más crearon un puesto de Responsable de Formación que le dieron a Sofía. Y fueron pasando los días hasta que llegó la infinitamente nombrada CRISIS. Rumores de pasillo, y comentarios de todo tipo invadieron la oficina. Yo intentaba mantenerme al margen.
Un viernes a las dos de la tarde y finales de mes, estaba metiendo incidencias para la nómina cuando sonó el teléfono. Levanté la vista y me crucé la mirada con Sofía que para mi sorpresa me lanzó una sonrisa amable
- Estoy con la nómina podemos verlo el lunes. Vale, pues voy ahora mismo.
- ¡Que querrá ahora!, -fui hacia su despacho y ¡como no! Ramón le acompañaba. Estaban particularmente serios.
- Hola.
- Pasa, Sara, siéntate. ¿Quieres tomar algo? ¿Un café, un vaso de agua?
- Si, voy por agua.
- No, no te preocupes siéntate. Ramón por favor.
Al oír esto supe con certeza cual era el motivo de la reunión. Y efectivamente, Ramón me trajo el agua por primera y última vez y yo salí del despacho con la carta de liquidación. Fui a mi mesa a recoger mis cosas. Sonó el móvil, era David. Iba a contarle lo sucedido, pero no me dio tiempo a hablar.
- Gordi, a que no sabes lo que ha pasado. ¡Me han ascendido! No podía esperar a llegar a casa...
No pude evitar sentir una sombra en mi corazón. No sólo por mi mal, también me hacía sufrir su bien, aunque su bien fuera también el mío. Estaba segura de que tenía muy difícil avanzar en mi carrera, por el simple hecho de ser mujer. Sabía que tenía que demostrar diez veces más mi valía. Terminé de recoger y me marché a casa. Ya no había nadie en la oficina así que no pude despedirme.
Estaba inmersa en mi mundo, Que iba a hacer ahora. Y como iba a decírselo a David, con lo contento que estaba. Mejor se lo digo mañana. Luego pensé en todo lo que había trabajado en el último año, y se me saltaban las lagrimas pensando en lo injusta que me parecía la situación. Como iba a afrontar vivir con el éxito de David conviviendo con mi fracaso. Ese día el atasco duró más de lo normal, pero el trayecto me pareció muy corto. Finalmente llegué a casa. Entre y dejé el abrigo en el armario del recibidor. David se asomo al final del pasillo con su gran sonrisa, tenía la cara iluminada de alegría. Y venía hacía mi. Hacía su mujer. Hacía una mujer fracasada.
lunes, 30 de noviembre de 2009
“Es lo mejor para la familia”
Sabes árbol hoy hemos tenido votaciones en casa, y me han ganado 2 a 1. Mi padre se ha convertido en un experto aguafiestas y dice que nos tenemos que ir de aquí. Yo no lo entiendo, si somos felices. Yo soy feliz, puedo verte cada día y jugar con mi columpio color azul. Todavía me acuerdo el día que lo puso papá, cuando todavía me leía un libro por las noches y jugaba conmigo a la gallina ciega. Mamá normalmente me defiende y no se deja asustar, es una roca, pero esta vez se ha puesto de su parte. Ayer cuando vino a apagar la lámpara de mi habitación, me hice la dormida porque estaba muy enfadada, y dijo la frase fatal. “Mi niña tu no lo entiendes pero es lo mejor para la familia”.
domingo, 29 de noviembre de 2009
La puerta
Nevó durante toda la tarde. Por fin paró un poco y salí a la calle. Pero no había forma de caminar sin dejar huellas. Me encontrarías. Entonces llegó ella, con su flamante coche rojo y oliendo a puta barata. Entró en tu casa por la puerta principal y yo aproveché las rodadas de su coche para alejarme. Puse cuidado en tapar la nariz con un pañuelo para que no cayeran las gotas de sangre sobre la nieve. Nevó durante toda la tarde, y ella estuvo allí contigo en tu casa. Yo estaba ya muy lejos, y según me alejaba, esperaba que vinieras a buscarme. Aunque no quería que lo supieras, pero si no llegaras, ¡me decepcionaría tanto! Esperaba, necesitaba una reacción, una señal que apoyara tus palabras. Porque hasta este momento sólo había sentido como te fuiste alejando más y más de mi lado. Llegué a la casa de Ángela, ya habíamos acordado que pasaría allí la noche. A la mañana siguiente salía hacía Oxford un primo suyo y podría ir con él en su coche. Esa ya no era mi casa nunca más. Sé que te arrepentirás y querrás que esté allí contigo pero ya no vas a poder encontrarme. También nevaba aquella noche. ¿Por qué? Todo había ido bien desde que murió. Hemos estado tan bien solos, pero tuvo que llegar esa bruja a estropearlo todo. Sólo tienes esta noche Papá. Sólo tienes esta noche para venir a buscarme. Lo hice por ti. Lo que me pediste. Y ahora sin embargo, ¿Por qué no vienes a buscarme? Ya casi esta aquí el alba y no llegas. Me meto bajo las sábanas y puedo ver con claridad la primera vez que viniste a mi habitación. La tía Beatriz estaba enferma y Mamá pasaba unos días con ella. Me sangró por primera vez la nariz. Qué tonta, me asusté, pero sólo la primera vez. Después esperaba con ansía, cada noche a que abrieras mi puerta. Era nuestro secreto. Está amaneciendo. ¿He hecho algo mal? Pero si ya no había obstáculos. En un par de horas saldré para Oxford y todo habrá acabado. No volveré nunca, y lo lamentarás. Sigo en la cama, sin querer que llegue la hora, cuando alguien llama a la puerta. Ángela ha salido. No está aquí. No la he visto desde hace un par de semanas. ¡Es que acaso se ha vuelto loca! Salí disparada hacia la entrada, bajando las escaleras de dos en dos. Pero cuando llegué a la puerta. No estabas sólo. ¿Cómo has podido venir con ella? ¡Te odio! Ángela se interpuso cuando intentaste llevarme del brazo. ¡No se va a ir contigo! ¡No va a volver nunca más! Entonces me miraste a los ojos y lo vi con claridad. No te preocupes Ángela, lo mejor será que me vaya. Te sonreí con la mirada y no hizo falta decir nada. Sólo era cuestión de tiempo. Y pronto volvería a ser como antes. Ya lo he entendido Papá.
Todo es nuevo
Caras, personas, nombres
se agolpan en mi memoria,
Todo son recuerdos
que me han creado
Memorias amables, y otras amargas
todas tan importantes,
cada una ha dejado
un tatuaje en forma de manía
de poder o de miedo
no elijo ni cambio ninguna.
Todo son recuerdos,
olores trasladores directos
a otros tiempos.
Canciones que me mecen y
me traen tus besos.
Risa, timidez, cosquilleos
descubrimientos, todo es nuevo.
Idealismo, ingenuidad e inmadurez
dichosa, es lo que más anhelo.
se agolpan en mi memoria,
Todo son recuerdos
que me han creado
Memorias amables, y otras amargas
todas tan importantes,
cada una ha dejado
un tatuaje en forma de manía
de poder o de miedo
no elijo ni cambio ninguna.
Todo son recuerdos,
olores trasladores directos
a otros tiempos.
Canciones que me mecen y
me traen tus besos.
Risa, timidez, cosquilleos
descubrimientos, todo es nuevo.
Idealismo, ingenuidad e inmadurez
dichosa, es lo que más anhelo.
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